El gran problema de la computación cuántica siempre ha sido la inestabilidad. Los cúbits (la unidad mínima de información cuántica) son extremadamente sensibles al ruido, el calor y cualquier perturbación. Intentar corregir un error solía provocar dos errores nuevos. Era un círculo vicioso.

Google fue el primero en romper esa barrera en febrero con su procesador Willow. Ahora, el equipo chino se convierte en el segundo del mundo (y el primero fuera de EE.UU.) en lograrlo con su procesador Zuchongzhi 3.2 de 107 cúbits.

Según el estudio publicado en Physical Review Letters, han logrado un “factor de supresión de errores de 1.4”. Esto significa, básicamente, que al aumentar el tamaño del sistema de corrección, la tasa de errores baja en lugar de subir. La máquina se vuelve más estable cuanto más grande es.